Menocal

Menocal, pintor y mambí

Por Onedys Calvo Noya. 28 de Septiembre de 2007

 

El duodécimo director de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, y uno de los artistas que tras una excepcional obra académica permitió la entrada en su propio quehacer del arte moderno, Armando García Menocal, falleció en La Habana hace hoy, 28 de septiembre exactamente 65 años.

 

Este singular pintor cubano nació en 1865. La Academia que años más tarde dirigiría, lo vio graduarse a los 17 años de edad en Dibujo y Pintura. También estudió en la Escuela de Bellas Artes San Fernando de Madrid y cuando regresó a la Isla, tenía un conocimiento artístico amplio y enriquecido. Pero su peculiaridad no solo radica en lo notable de su obra sino también por resultar, como todo buen criollo, un patriota que no sólo compartió las ideas de la independencia de nuestro país, sino que tomó partido en la Guerra Necesaria como artista y como mambí. Fue ayudante del Generalísimo Máximo Gómez; junto al General Antonio Maceo, recorrió el camino de la Invasión a Occidente, y al término de la Guerra de Independencia, era Comandante del Ejército Libertador.

 

Sus dibujos, además de hacer crónica de los hechos en los que participó, también fueron una fuente de recaudación de fondos para la lucha. Ellos argumentan desde las imágenes una de las partes más intensas de nuestra historia, en una época aún remota para la constancia visual, especialmente en la guerra.

 

Uno de sus cuadros más representativo «y bien controvertido en su momento» es La muerte de Maceo, óleo de gran formato que pintó en 1906, en el cual recrea el momento de la muerte del Titán de Bronce. Es un cuadro épico que hace alegoría de aquel momento, idealizado por el autor. El protagonista, uno de los más entrañables héroes de nuestra patria, cae idílicamente en las manos de sus compatriotas en el campo de batalla. Sabido es que las circunstancias de esta muerte fueron bien distintas, aún oscuras hasta hoy, y ante tanta controversia por la temática y por el tratamiento formal, Menocal estuvo incluso tentado a destruir una obra que, además del alto valor histórico para nuestra nación, ya deja ver el puente que este artista levanta entre la pintura más tradicional y los nuevos tiempos. Ya aquí, además del aliento romántico en el tema, las pinceladas sueltas, la utilización de manchas y un nuevo modo de trabajar la luz dejan ver su inclinación impresionista.

 

Este cuadro se conserva en la Sala de las Banderas del Museo de la Ciudad, en el Antiguo Palacio de los Capitanes Generales, espacio donde no solo se mantiene en excelentes condiciones de conservación sino donde completa un diseño museológico de profundo sentido patriótico, donde al decir de ilustres visitantes, se sintetiza el alma de nuestra nación.

 

Obras suyas también forman parte de otras importantes colecciones como la del Museo Nacional de Bellas Artes. Tuvo una prolífera producción en la que incluyó paisajes, pinturas históricas y alegorías. Otros trabajos de constante alusión son las decoraciones del Aula Magna de la Universidad de La Habana y del antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución.

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