Las reglas no están claras: confusiones en nuestro hábitat
Por Onedys Calvo
Quizá porque sus primeros trabajos estuvieron más cercanos al cine, de los cuales algunos se visibilizaron en la Muestra de Jóvenes Realizadores, la vocación de documentalista, de cronista de una época, fenómeno sociocultural o acontecimiento específico, ha marcado con notoriedad la producción artística de Néstor Siré. Desde el trabajo con el video se ha desplazado hacia diferentes vertientes del arte llamado “con nuevos medios”, y ha ido paulatinamente incorporando disímiles procedimientos plásticos que le permiten traducir, desde la categoría de lo artístico, conductas, tipologías, visualidades y prácticas que cada vez tipifican más nuestro contexto en particular.
Una interesante visión en este sentido lo ofreció la muestra Hábitat, que, con curaduría de Yainet Rodríguez, se exhibió del 22 de julio y hasta el 19 de agosto en Fucina des Artistas, el Estudio del artista Leonardo Salgado en la populosa calle 23, casi en su esquina de 12. Y un aspecto a destacar en Hábitat lo es el trabajo curatorial, que no se trazó con la intención de intentar posicionar al artista sino de trabajar en conjunto en la formulación a nivel conceptual y espacial de las múltiples aristas que articula la muestra, la cual, con franqueza y mirada certera, hace singulares guiños a nuestro contexto, usualmente tan maltratado.
El proyecto incluyó varias operatorias creativas y un gran acento de experimentación, ya no tanto en lo formal, como en las fórmulas de concepción y de recepción de cada pieza. Se exhibieron tanto obras inéditas, como otras tan conocidas como Se vende esta casa, que además de indagar en la estética de estos anuncios de particular acento nacional -los cuales afloraron vertiginosamente después de que en 2011 las leyes permitieran la compraventa de las mismas en Cuba-, también llama la atención sobre el notable número de familias ansiosas por vender o permutar su hogar, por cambiar su hábitat. Pero es significativo cómo funcionó en esta ocasión la instalación. Al ubicarse el Estudio en un apartamento de un primer piso en una de las arterias más transitadas de la ciudad, los carteles de la pieza produjeron cierta confusión. El interés que para mucho despertó el poder comprar ese apartamento en particular, sin dudas activó los niveles de significación de la obra, y confirmó determinado ambiente de desconcierto que vivimos en muchos órdenes de la vida hoy, aspecto de medular interés para el trabajo de sociología urbana que realiza Siré.
En este camino, la muestra recorre diferentes zonas de interés. Con Amuleto social se nos remite a lo que se ha llamado “ruralización de la ciudad”. En este caso se alude a la práctica mítico –religiosa de colocar un cactus en las esquinas del balcón, el techo o el portal de la vivienda pues atraen determinadas buenas cosas hacia el hogar, en dependencia de la especie que sea. Esta tendencia es bien notoria en urbes como Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Matanzas, Pinar del Río, Camagüey y La Habana (nótese cómo son estas dos ciudades recurrentes en los estudios del artista por ser éstos los escenarios fundamentales donde transcurre su cotidianidad, aunque esta vez amplió su radio de búsqueda para enfatizar en la rápida instauración de esta creencia popular). Siré no solo colocó varias de las plantas en los lugares estratégicos del apartamento–estudio, sino que, a través de la artesanal técnica del pirograbado, expuso los resultados de la indagación sobre las propiedades atrayentes de cada especie y el lugar dónde colocarlas para hacer más efectivo sus dones.
Es típico de su operatoria artística exponer los resultados estadísticos o cualitativos de su investigación. Así, lo hace también en Se vende…. en la que la información aportada por Cubísima, Porlalivre o por Revolico, son procesadas y publicadas en www.isladata.com. Es esta una información poco divulgada que además de los datos concretos, deja ver entre líneas factores como la sobrevaloración de los inmuebles, el abismo entre la posibilidad de adquisición real del cubano y otros compradores, entre otras muchas cuestiones subyacentes. Estos estudios también nutren la propuesta Cooperativa cuentapropista, en la cual Siré realiza piezas en coautoría con Chuli Herrera y con Mauricio Vega. Además de la obra coral, en la que cada uno aporta las peculiaridades de su quehacer (pintura el primero, trabajo gráfico el segundo) este proceder llama la atención sobre el amparo legal que a algunas prácticas les ofrecen las resoluciones No. 41 y No. 42. Son varios los emprendimientos que se han articulado últimamente en diferentes sectores económicos, incluyendo el artístico. De este último campo Hábitat también propuso un levantamiento de nuevos estudios y talleres en la Guía de los espacios de arte de La Habana, instrumento que sin dudas resulta de gran utilidad para todos los afiliados al campo artístico.
Otra de las indagaciones sobre lo que sucede con el espacio habitado, construido en nuestro contexto, se ejemplifica en el video Inmigración extranjera, el cual revela las peculiaridades del asentamiento de canadienses en la Playa Santa Lucía y sus inmediaciones, zona turística de Camagüey, en el que las nuevas posibilidades de compra-venta han permitido a personas extranjeras adquirir, a través de múltiples vericuetos, viviendas con el fin de dedicarse al hospedaje, o sencillamente para vivirlas. Pero al margen del fin económico también está la marca arquitectónica y urbanística que define este tipo de construcciones de nuevo tipo que estandarizan un gusto reciente, ya –equívocamente- clasificado como “cubano”, en el cual predomina el kitsch y cierto aire banal.
Si bien este fenómeno es más o menos recurrente en el ámbito nacional, pues reseña determinados elementos de un tipo de inmigración solapada, Siré también se interesa en casos concretos, en cuestiones o historias que parecen insólitas, como la que cuenta Autopsia. El artista y su colega Chuli Herrera, hallaron por azar, en una de las más céntricas calles de Camagüey, tras la apariencia de un local abandonado, un espacio detenido en el tiempo. La antigua tienda de maletas fue cerrada por su dueño antes de la Ley de Nacionalización, quien también cambió la fachada de cristal por la de una casa común. Desde entonces su interior se mantuvo inalterable por medio siglo. Ya el propietario murió, un corto tiempo antes de que en 2013 volviera a permitirse el trabajo por cuenta propia. La pieza rescata un fragmento de realidad digno de haber sido contado por Carpentier, en esa fascinación por lo insólito, lo paradójico y lo extraordinario que alimentaba su literatura. Las nuevas dinámicas de gestión empresarial sin dudas pudieran volver a utilizar el lugar.
Hace unos pocos días, en una discusión cordial entre colegas valorando proyectos curatoriales recientemente expuestos en la ciudad, alguien señaló, “es el que más se parece a nuestro tiempo”, y estoy completamente de acuerdo con esa afirmación. No solo por los temas y por los modos de traducirlos: por señalar nuestras ya archiconocidas soluciones emergentes, por explorar en las mitologías urbanas que tan pronto se diseminan y en las alternativas propias que han ido gestionando los artistas. Hábitat resulta interesante por representar un tipo de arte de difícil clasificación, donde se entrecruzan los nuevos medios, formas más artesanales, el carácter antropológico, el ejercicio casi arqueológico de búsqueda de cactus, objetos y recursos que permitan articular un escenario que no es instalación, ni envairoment, no arte conceptual, aunque también…. Historias personales, la historia de una comunidad, la de un gremio, o la común a una gran mayoría, se comparten desde una muestra que se disfruta, y esto me parece un punto muy importante a destacar: es esta una propuesta que efectivamente se propone activar el pensamiento, establecer relaciones y reflexionar sobre nuestro entorno, pero no nos obliga a hacer grandes ejercicios de interpretación, o precisa de una predisposición cognitiva del espectador para relacionarse mejor con ella; es relativamente fácil decodificar cada noción desmotada por Néstor, y así establecer comunicación con una práctica o un conflicto que puede resultarnos más o menos cercano o ajeno, pero en todo caso de fácil acceso.
Néstor Siré concibe un arte para activar los sentidos, no para la complacencia estética, ni para coquetear con el mercado. Cada pieza en particular, con absoluta autonomía en sí, aportaba una dirección diversificadora a la muestra toda, que hurga, en lo que nos marca como seres humanos de un tiempo y un lugar. Es por esa razón que se exhibe en el estudio de un artista, uno que precisamente conserva aún el aspecto de apartamento; es por eso también que aprovechó todos sus espacios para mirar hacia dentro del hogar (en Manuel de usuario), y a una práctica apenas percibida, esa en la que en el marco íntimo informamos a los demás de determinado estado de emergencia: ROTO, el motor se pone a las 8:00, pon el pestillo, etc… Así el artista completa la visión entre el exterior y el interior de lo doméstico, donde rigen las pautas de cada cual, y donde también se hacen recurrentes soluciones a corto plazo, que terminan por resultar permanentes. Así Hábitat coquetea con nuestra cotidianidad, aunque desde una perspectiva refinada, dejando al margen la tentación del choteo y de lo vulgar. Con una estrategia casi lúdica, este observador acusado, bajo el pretexto del arte, indaga en el contexto construido, en el espacio físico, y desde él evoca su dinámica social, su sentido de lo espiritual y cuestiones puntuales que diagraman lo sintomático. Bien lo define la curadora de la exposición: No están claras las reglas de juego. Este proyecto tampoco intenta aclararlas. Ni tan siquiera manifestar la total dimensión de las inquietudes. Su intención es señalar procesos colectivos en devenir que modelan el hábitat humano, el macroespacio en que nos desenvolvemos, las ciudades en tanto producto histórico edificado. Sería posible para el arte hacer más?