Desdoblamiento de los significados: pericias en equilibrio.
Por Onedys Calvo Noya. Publicado en mayo de 2007 en www.opushana.cu
Justo en el punto de equilibrio donde confluyen y se redimensionan dos culturas: la heredada por la tradición china, y la formulada en el contexto caribeño y cubano en particular, se sitúa la propuesta que Crisel Lo, hace en la Casa de Asia a propósito del 160 aniversario de la presencia china en Cuba.
Es Crisel Lo de esas artistas que no pintan por intuición: en su quehacer todo está situado en una estructura bien pensada en la que la abstracción no se manifiesta en el lenguaje pictórico –si bien este se hace sintético y gestual–, sino en el modo con el cual la artista atrapa un signo, lo descontextualiza, lo decodifica y lo recoloca. Es quizá el juego semántico lo que más distingue su quehacer. La conversión que realiza de los elementos que usa, se encamina siempre a hallar paralelos de significación y a metaforizar sobre asuntos más bien cotidianos construyendo así una especie de puente entre cierta cosmogonía y los vericuetos de la realidad.
Es preciso ante el trabajo de Crisel, tratar de entender los puntos sobre los cuales se apoya, de lo contrario, quedaríamos ante una visualidad en apariencia ingenua. Si bien no es incisiva su intención, ni pretende establecer dramas, sí trata de articular la percepción de ciertos conceptos y significados para encausar nuevas reflexiones.
Pero a pesar de lo simbólico, su propuesta se hace accesible pues sus referentes son reconocibles y son representados sin rebuscamientos. En ella se percibe perfectamente el cierto sentido lúdico con el que la artista transita en sus recomposiciones a las que impregna por un lado el carácter meditativo asiático, y por otro, el desenfado y el sentido del humor inherente a lo cubano.
En el caso específico de esta muestra, en la cual sus principales puntos de indagación plástica tienen que ver especialmente con el pensamiento chino, la traspolación entonces ocurre a partir de códigos trascendentes en esta cultura. Así, a través de una anécdota familiar y afectiva, se visualiza el cerdo –animal que preside el calendario de 2007–, con una importancia notable en la cultura criolla; el pez se convierte en alegoría de lo humano y el gallo –su animal por el horóscopo– personifica a la artista redundando el modo en que la experiencia personal de la creadora se integra a este juego de trasmutaciones.
Al contrario de otros autores, para los cuales el título es irrelevante, y a veces incluso se evita para no condicionar alguna lectura, en la obra de Crisell estos, y la inclusión ocasional de otros textos, se hacen fundamentales en el anclaje de sus ideas. El sentido de lo perpetuo y lo transformable, variantes de interpretación, y modos transculturados, se evidencian en una propuesta plástica que, en tránsito equilibrado,
atestigua el diálogo entre dos raíces.