Cuatro décadas del grabado contemporáneo en Japón

Cuatro décadas del grabado contemporáneo en Japón: un recorrido atrayente

Por Onedys Calvo Noya. 16 de Marzo de 2007

 

Por primera vez en Cuba puede apreciarse una muestra del grabado contemporáneo de Japón. La oportunidad se ofrece en el tercer piso del Convento de San Francisco de Asís, espacio que ha acogido la muestra itinerante Grabados japoneses 1950-1990.

 

Esta colección que pertenece a la Fundación Japón «institución que promueve el arte japonés por el mundo» expone los valores plásticos de la manifestación de esa nación asiática en diferentes escenarios. La muestra ha recorrido países de Latinoamérica como Bolivia, El Salvador, Honduras y Venezuela, y también se presentará en las ciudades españolas de Madrid y Barcelona.

 

Desde los albores de la postmodernidad el grabado ha disfrutado de una amplio reconocimiento en el campo de las artes; a él se acercan los artistas de las más diversas manifestaciones con numerosas motivaciones estético-conceptuales. En nuestro país es una de las de mayor solidez; por esta razón la confrontación con el quehacer plástico de la nación asiática, cuya tradición en este arte es centenaria, se hace enriquecedora y oxigenante para los espectadores y artistas cubanos.

 

Generaciones de creadores, que por más de cuatro décadas han cultivado diferentes técnicas del grabado, confluyen en la propuesta que sobresale por la cuidadosa factura y el dominio del oficio. Pero, sobre todo, se destaca por el modo en que se desmarca de estereotipos identitarios, de la visualidad más tradicional asociada al Japón para, sin divorciarse completamente de ella, articular una amplia gama de lenguajes y movimientos artísticos que le permitan un extenso diálogo entre las inquietudes más locales y universales. A la vez esta propuesta recorre numerosas búsquedas formales, que acentúan la indagación estética y las posibilidades comunicativas del arte desde la bidimensionalidad, explorando con sabiduría los arduos procedimientos sobre cada una de las matrices posibles de esta manifestación: madera (xilografía), piedra (litografía), seda (serigrafía), metal (calcografía) y la combinación de varias de ellas.

 

La elegancia y el refinamiento característicos de la cultura asiática, el dinamismo, la síntesis y la variedad, se ofrecen como pretextos ineludibles para apreciar por estos días el quehacer contemporáneo de esa latitud tan lejana geográficamente, pero ahora tan cercana desde las fronteras del arte, en un espacio trascendental del Centro Histórico de la Ciudad.

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