En Carne Viva. Itinerante 2024-2025

Acerca de la exposición

En carne viva o en otra piel

Las que nos fuimos, las que cruzamos más que una línea imaginaria (…)

 las que trepamos murallas de invisibilidad (….), con inventadas alas de aves migratorias (…)

Nosotras las ausentes, las de las pieles laceradas (…. )

Nosotras, nosotras, nosotras, que en algún momento fuimos ellas.

Ilka Oliva Corado. (Fragmentos.) Poemario Destierro

 

Ellas ―que un día fueron nosotras―, las protagonistas de esta exposición, formaban parte de una comunidad que compartía costumbres, valores y afectos cercanos de la tierra que las vio nacer; allá habían tejido una historia, más o menos feliz, con raíces propias. Entonces llegó la ruptura, el cruce de la frontera, el cambio de contexto, la conquista de lo extraño…

Aquí y ahora sus singularidades se desconocen y se señalan a la distancia, o las aceptan con recelo, y cada instante de sus vidas se debaten entre la nostalgia de lo que dejaron lejos, la esperanza del futuro imaginado y el diario bregar con la aceptación, la resistencia y la transformación. Ellas establecen un diálogo cotidiano y en primera persona con la alteridad sobre ser y pertenecer: lo hacen de modo visceral, aunque a veces el contexto lo torna impersonal.   

Al desconcierto de encontrarse, reconocerse y aceptarse en esta tormenta emocional, se acerca esta serie de imágenes de Curro Medina, un artista que, desde la fotografía del cuerpo, constantemente traduce en metáforas visuales las relaciones del espíritu y su contexto. Coherente con su línea de trabajo ―que se distingue por construir con pocos recursos un escenario donde resaltar al retratado y, a la vez, enfatizar semióticamente en su definición―, esta serie tiene una puntual relevancia en la obra de Curro. Él siempre coloca como protagonista de su quehacer al individuo, a ese quién personal y diferente que pugna en su actitud por el derecho a ser y estar. En el caso de esta serie, En carne viva, las protagonistas son mujeres migrantes, mujeres latinoamericanas que continúan el hilo de su historia personal en España.

En su poética, Curro no admite espacios para folclorismos ni para lo anecdótico o lo pintoresco, nociones que suelen acompañar habitualmente los temas de la migración o la diversidad cultural. Él es fotógrafo de las esencias y hace de cada retrato un monólogo de desafío, de desconcierto, de provocación y, en última instancia, de seducción visual. Por eso, los rostros de estas mujeres migrantes, sin maquillaje, sin edulcoración, sin dramatizar, responden a la interpelación del artista para descubrirse en esos juegos hedonistas y confidentes que siempre propone el retrato. Cada imagen se construye en el diálogo con la teatralidad barroca que producen la textura del negro, la expresión contenida de cada rostro, el acento de la luz y el modo con el cual el fotógrafo enfoca la emoción de cada protagonista: ingenuidad, incertidumbre, rabia, decepción, agotamiento, resignación, miedo, angustia o determinación (un poco de todas, quizás). 

Ellas, sus frustraciones, sus aciertos, su belleza singular, sus actitudes y su fortaleza ―reunidas aquí desde la mirada lírica del arte y la voluntad de un proyecto académico que visibiliza la inconmensurable resiliencia de la mujer migrante―, representan ese tránsito indefinido de la reformulación de las expectativas propias y comunes de ese Yo.  En ese camino van  deconstruyendo estereotipos y aspirando a un nuevo nosotras; un nosotras que no las estigmatice en minorías, segregadas, vulnerables, invasoras, temidas, despreciadas, extranjeras y subestimadas…, sino un nosotras que signifique mujeres valientes, mujeres resueltas, mujeres que, como las de cualquier época y lugar, desafían su suerte y trascienden límites físicos, mentales, geográficos, de género y de cultura, para seguir siendo ―en carne viva u otra piel― las que, si es preciso, se inventan alas de aves migratorias y trepan más que muros de invisibilidad.

Onedys Calvo, Sevilla, 2023

Palabras al catálogo de la exposición En carne Viva, del fotógrafo Curro Medina