Tercera Bienal de Colagrafía Belkis Ayón situada en la disyuntiva: el final o la persistencia
Por Onedys Calvo
Privilegio la colografía porque me gusta la materia, el trabajo de los materiales, las texturas
Belkis Ayón, noviembre de 1998
Si una de las reivindicaciones del arte cubano en los noventa tuvo lugar desde los procedimientos de la gráfica, el panorama de hoy se hace bien diferente. Una muestra fehaciente de tal afirmación lo constituyen los resultados de la III Edición de la Bienal de Colagrafía Belkis Ayón, celebrada en el mes de abril en la ciudad de Cienfuegos. Y no solo porque el jurado de esta ocasión haya decidido dejar desierto el Primer lugar, sino también por los pocos artistas que acudieron a la convocatoria (apenas 20, un número, más que irrisorio, escandaloso).
Aún ante este panorama se otorgaron cuatro menciones: a la obra Ciclos infinitos de Irina Cepero, la cual exhibió gran cuidado técnico en la adición de elementos experimentales coherentes con su propuesta conceptual, muy dirigida a los temas de la fertilidad, la maternidad y los roles de género; en Todo x 1 de Ernesto Rodríguez Mora se reconoció los acentos irónicos que se percibían en una obra de apariencia muy formal. Asimismo, la propuesta Alzheimer de Jorge Alejandro Rodríguez, una de las más atrevidas del concurso, propuso una indagación poco convencional en los aspectos de la memoria esbozados tanto desde la variedad de elementos con lo que compuso la pieza, como desde el texto; todo con organicidad y limpieza.
Finalmente, atendiendo a la confluencia orgánica de dos artistas en una misma obra, a la limpieza en su realización y al buen uso de los elementos formales de la misma, que también rompen esquemas, el jurado consideró el trabajo In-Memoria de Marcos Antonio Matos Zúñiga y Rey Ernesto Tur Herrera.
La mayoría de las piezas en concurso fueron de autores jóvenes, casi todos estudiantes. Esto tiene sentido, pues son los que comienzan con la experimentación en la búsqueda de su propio camino, y también los más urgidos por hacerse de un currículo de participación en exposiciones y en la obtención de reconocimientos.
Un aporte importante del evento es el interés por mover el concurso nacional hacia el centro de la Isla, y así oxigenar el Habanacentrismo que caracteriza a todos los certámenes que no son de carácter provincial. Entre las actividades que contempló la Bienal se inauguraron varias exposiciones, entre las que se destaca la personal de Yenny Ferro, grabadora que ganó el Primer Premio de la edición anterior y quien se distingue por ser una joven que cultiva con cuidado y solidez la colografía.
Esta es una técnica que tiene la posibilidad de incorporar elementos de disímil naturaleza sobre una plancha. En Cuba se introdujo cerca de los años 80, y se hizo muy novedosa para los creadores. Su uso se extendió en un amplio abanico de posibilidades estéticas que cada artista ha manejado con singularidad. Múltiples han sido los premios nacionales e internacionales que los creadores han obtenido con este procedimiento. Sobresale la obra de Eduardo Roca Salazar (Choco), quien obtuvo en 1999 el Gran Premio en la IV Trienal Internacional de Grabado Kochy, Japón; Octavio Irving, quien ganó el Primer Premio de la Joven Estampa en 2007; y Vivian Lozano ganadora del Segundo Premio en el Encuentro Nacional de Grabado del 2004.
No obstante, un vuelo sin igual en la historia del arte cubano, la alcanzó la propuesta artística de Belkis Ayón. Sus grabados indagatorios en la leyenda de Sikán, del mito Abakuá, con la cual se identifica, sobresalen por lo enigmático y pródigo en lecturas y referentes culturales que se resisten a cualquier encasillamiento o decodificación finita: En sus obras las transfiguraciones son uno de los elementos más significativos intrascendentes. Todo vino del permanente juego con las matrices y con la superficie de los cuerpos marcados. La mutación constituye una de las cualidades reveladoras del trato desprejuiciado con la figura humana a partir del mito de origen africano. Su técnica fue la colografía, la cual le permitía hacer singular no solo la iconografía resultante, sugestiva y seductora, sino ese proceso de construcción minuciosa.
La Bienal que lleva su nombre y que pretende promover su obra y potenciar las posibilidades de la colografía, estuvo dedicada a los talleres de gráfica del país (tema central del Evento Teórico). A los ya tradicionales como los de La Habana y Santiago de Cuba, se han sumado en los últimos años, los fundados por Kcho en diferentes ciudades del país, entre ellas Gerona, (Isla de la Juventud), Sagua la Grande (Villa Clara), en Baracoa (Guantánamo), en Ciego de Ávila, en Cienfuegos y el de Kcho Estudio en Romerillo (La Habana). Esto sin contar con los ya existentes en Pinar del Río y Holguín. En este punto es preciso aclarar que en el concurso básicamente hubo participación de los talleres de la Escuela de Bellas Artes San Alejandro, de la Escuela Joaquín Tejada de Santiago de Cuba, y del propio taller de Cienfuegos, con lo cual no se corresponde este nivel de participación con la multiplicación de estos espacios de creación que debieron haber redundado en una producción gráfica mayor. Sin embargo, de momento apenas nos queda un cuestionamiento: qué ha sucedido con las prensas, los locales habilitados y demás recursos que se destinaron para promover entre otras técnicas la litografía, la calcografía y la xilografía? El papel, las matrices y otras sustancias y materiales específicos que se utilizan en el proceso de grabar, pueden limitar a estos medios, pero: qué sucede entonces con la mítica de la creación que se hace sublime cuando las condiciones son más hostiles?
Por supuesto que en esta especie de decadencia que vive el grabado hoy influye el poco reconocimiento que tiene desde el ámbito del mercado, que no compensa los arduos y oficiosos procesos creativos que esta manifestación implica, al margen de la poca comprensión del original múltiple. Pero la cuestión es que en este sentido el grabado ha devenido un trabajo con mínimos para la subsistencia y con poca posibilidad para la trascendencia en la institución arte. Lamentable, pero cierto.
La falta de apoyo institucional también ha aquejado al concurso y a la persistencia de la técnica colográfica en sentido general. La tenacidad del Estate Belkis Ayón, dirigido por la Dra. Katia Ayón, y del director de la Sociedad Gráfica de Cienfuegos, Rafael Cáceres, han permitido que el concurso viva por tres ediciones. Pero esta última jornada ha dejado más incertidumbres que satisfacciones. ¿Cuáles son las causas de este sinsabor?: ¿falta de motivación?, poca remuneración del Premio? Inoperancia de las técnicas gráficas para el contexto del arte hoy? Poca divulgación de la convocatoria? Apatía generalizada en el gremio artístico ante todo lo que no constituya una garantía de mercado? Todos estos cuestionamientos tienen una respuesta positiva, pero hay más interrogantes que deben encontrarse y responderse.
Estas y otras preguntas inquietaron tanto a los organizadores como a los participantes del evento. Ciertamente, para perdurar, el certamen debe reinventarse, encontrar nuevas formas para posicionarse con validez en el contexto artístico actual. Quizás proyectarse de manera más internacional, ofrecer determinadas garantías a los ganadores, pensar en workshops que garanticen la promoción de una técnica que estamos convencidos que no se puede perder y que aún tiene muchas posibilidades de decir… Pero, no la tienen fácil. La fórmula del concurso tradicional ha caducado, especialmente para una manifestación como el grabado. De encontrar los derroteros adecuados dependerá que persista esta manifestación.