Entrevista a Luciano Méndez para Art On Cuba 1

Entrevista a Luciano Méndez para Art On Cuba

De lo fortuito de una vocación:  la colección de arte cubano contemporáneo de Luciano Méndez.

Por Onedys Calvo

La colección de arte cubano data de una historia corta y con muchas fracturas. En las décadas más cercanas, después de que la producción nacional se proyectara al mundo con bríos renovados y con aires de deslumbramiento, un gran porciento de nuestro quehacer plástico incrementa sobre todo colecciones privadas en el exterior. De ahí que la colección de arte cubano contemporáneo de Luciano Méndez tenga el atractivo adicional que permanece en Cuba.

Más de 500 obras y 60 artistas conforman esta colección que en general se destaca por piezas de calidad y por prefigurarse bien representativa del arte, sobre todo pictórico, de los últimos años en la Isla.  Obras de Luis Enríquez Camejo, Moisés Finalé, Roberto Fabelo y de Kcho, entre otros reconocidos pintores cubanos, fueron seduciendo a este experimentado banquero, hasta hacerlo devenir un coleccionista reconocido ya por su mirada certera. En conversación con Art On Cuba, Luciano Méndez nos comenta sobre las singularidades que han definido su colección.

OC: Cuándo y con cuáles motivaciones miró precisamente hacia el arte cubano?

LM: Yo llego a vivir a Cuba en 2004 por cuestiones de trabajo. En los primeros años empiezo a adquirir alguna obra de no excesivo valor bajo mis criterios económicos, tanto para decorar las oficinas del Banco para el cual trabajo, como para mi casa.

Visito exposiciones, hablo con galeristas y con críticos de arte, y percibo que aquí hay una auténtica explosión de buen arte, muy por encima de lo que había apreciado en otros países que he conocido a lo largo de mi carrera bancaria.  Convertirme en coleccionista no fue una decisión premeditada, sino que cada vez fui adquiriendo más obras, de mayor importancia económica, y que me daban cada vez mayor satisfacción. 

La oficina del Banco se ha transformado, y sin dejar de ser una oficina bancaria, es un lugar expositivo de arte que es apreciado tanto por los empleados que convivimos aquí, como por los clientes que nos visitan. Varios de ellos, que vienen con cierta frecuencia, ya lo hacen también con el interés por ver lo nuevo de arte que estará en la oficina del Banco. 

Parecido sucede en mi casa, por lo que entonces coleccionar arte cubano contemporáneo se convirtió en algo imparable para mí. Lo que nació como un hobby, ha tomado ya una dimensión muy importante. Ya acepto que se me reconozca como coleccionista.

OC: Después de los momentos iniciales, sigue adquiriendo las piezas por criterios de gusto o ya lo hace con la perspectiva de la potencialidad mercantil que implica coleccionar arte?

LM: El valor monetario está en cualquier elección económica que uno toma: si se compra una casa, un vehículo o cualquier otro bien material. En todas las decisiones que el ser humano toma a diario hay un componente económico. En una colección de arte de alguien que no la recibe por herencia, sino que se adquiere por la capacidad de ahorro del trabajo, hay que ser muy cuidadoso. Yo diría que en mi caso no pretendo el gran objetivo mercantilista. Me conformo con que lo colocado en la inversión en arte, no descienda de valor de media. 

Si apoyo a artistas jóvenes, porque recién egresados de las escuelas de arte cubanas forman parte de mi colección, o si apoyo también a artistas autodidactas, que también lo hago, desde el punto de vista de la inversión, para cualquier  analista, es una decisión errónea. Pero desde mi perpectiva una colección y un coleccionista no debe guiarse solo y exclusivamente por lo que pueda valer una obra en 5 años o en 50, sino que debe conducirse según las características que la definen. 

OC: Cuáles son las claves que definen su colección?

LM: Número uno: yo colecciono única y exclusivamente artistas cubanos que viven y trabajan en Cuba. Por lo tanto, de las 500 obras puede que haya alguna que haya sido pintada fuera de Cuba, aunque yo me atrevería a decir que las 500 han sido pintadas en la Isla. Hay algunos casos en los que las obras se encontraban fuera del país, y que, por decirlo de alguna forma, yo las he rescatado.

 No colecciono Vanguardia ni Colonia.

Segunda característica: adquiero única y exclusivamente obras que a mí me gustan. Es decir, que excluyo una obra que pueda tener un precio interesante, pero que no me guste. Si no me gusta no estará en mi colección. 

Tercer punto: me informo muchísimo. Procuro asistir a todas las exposiciones, aunque a todas es imposible, porque hay muchas, pero no falto a las que considero que valen la pena. Leo lo que se publica, y por supuesto, también Art On Cuba.  Y me interesa muchísimo la opinión de los críticos. 

Procuro conocer personalmente a los artistas, y este sería el cuarto aspecto: para mí como coleccionista es importante incorporar e interpretar la obra conociendo también a su autor, lo que piensa, las historias que lo inspiran y las experiencias espirituales que vierten en su creación.  Hay una proyección del artista en su obra, por lo tanto, necesito conocer a los dos.  Hay obras que yo adquiriría de cualquier manera, como dije antes, porque me gusta. Pero siempre intento conocer la percepción del artista.

OC: Ya que ha apostado por el arte cubano y que comenzaba planteando su fuerza como una de sus motivaciones fundamentales para coleccionarlo, cómo considera que se percibe en el ámbito internacional tanto desde el punto de vista de mercado como desde los términos puramente artísticos? 

LM: En  mi criterio el mundo del arte, en términos globales, no ha hecho la justicia debida a la calidad del arte cubano contemporáneo.  Creo que es asignatura pendiente. En ese sentido las Bienales son muy importantes. A falta de una Feria de Arte en La Habana, la siguiente Bienal probablemente sea la más importante de todas las realizadas hasta hoy.  Yo apostaría por una feria de arte comercial porque sería muy potente. Las Bienales cubren ese vacío. La evolución de las últimas Bienales crea una expectación, con un nivel de visitantes, coleccionistas y críticos de arte, cada vez mayor. Los ojos del arte, aunque tímidamente, se están poniendo sobre Cuba.

OC: Qué pretende cuando organiza las exposiciones de su colección?

LM: Que el público cubano la conozca. Que no la disfruten solo los clientes del banco o mis amigos. Ya se han hecho tres exposiciones en La Habana, en el Memorial José Martí, y ya hay una cuarta en proyecto para enero de 2018. También estoy preparando la exposición Cuba itinerante, con un grupo de obras que tengo la intención que recorra la Isla, desde Santiago de Cuba hasta Pinar del Río. Además, estoy preparando para 2019 una exposición en España. En principio en Barcelona y Madrid. 

  1. Siempre ha sido el curador de las exposiciones de su propia colección. Por qué?

LM: Porque me siento muy cómodo y muy comprometido con la dirección de mi propia colección. Puede que llegue un momento en que eso sea diferente, pero en la fase en la que estoy desde que inicié mi colección y hasta la fecha, prefiero asumir esa responsabilidad: de la elección de qué artistas, qué obras, y cuál es el destino. 

Cada exposición tiene una finalidad: en la primera prácticamente todos son consagrados; en la segunda se suman los media carrera; y en la tercera, hay consagrados, media carrera y los de carrera incipiente. En la cuarta son consagrados, pero se incorpora un elemento diferente: la escultura. La que va para España incorpora fotografía y video. Las exposiciones son un espejo de lo que sucede en la colección. 

  1. Por qué decide hacer la próxima exposición con cuatro consagrados: Alfredo Sosabravo, Roberto Fabelo, Manuel Mendive y Pedro Pablo Oliva, y en esta ocasión proponiendo también esculturas?

LM: Esta cuarta exposición surge como una iniciativa compartida con el Memorial José Martí. Considero que las tres primeras cerraron un ciclo. Los catálogos son blanco, azul y rojo respectivamente. Los colores de la bandera cubana. Esta debía de ser diferente. Me informé sobre exposiciones en los tiempos recientes, y no encontré alguna parecida. Se titulará Entre lienzos y esculturas. Ninguna muestra hasta ahora ha reunido a estos cuatro artistas, que son auténticos monstruos, tanto en la pintura como en la escultura. De ahí la propuesta. Yo creo que será atractiva, y he procurado que tanto los lienzos como las esculturas, sean bien representativas de la obra de cada uno de los cuatro.

OC: Cómo incorpora la escultura a su colección?

LM: Yo tardé en llegar a la escultura, pero era seguro que llegaría a ella desde el primer momento que comencé a coleccionar arte. Simplemente yo tenía que madurar como coleccionista, tenía que seguir mi evolución hasta llegar a tener un criterio sobre lo tridimensional.  Mi apuesta principal es por estos cuatro que conforman Entre lienzos y esculturas, pero también tengo otras piezas en mi colección. Lo mismo sucede con la fotografía. Estamos en el siglo XXI y no se entiende una colección de arte que no tenga incorporada esta manifestación o el videoarte. Y en eso estoy.

OC: En el staff de sus exposiciones siempre se repiten los mismos expertos: José Veigas como crítico, R10 como diseñador, Ricardo Elías como fotógrafo. 

LM: Yo creo en los equipos, en los equipos humanos. En esta oficina hay personas que llevan trabajando conmigo 25 o 30 años. Si el equipo funciona, funciona. Sin embargo, dicho eso, en las siguientes exposiciones necesariamente el equipo se amplía. En la muestra de enero en el Memorial, habrá un texto de Pepe Veigas y uno de Moraima Clavijo. Y además de fotografías de Ricardo Elías, las imágenes de las esculturas las hará Rodolfo Marquetti. En las exposiciones para España se incorporarán a nuestro equipo especialistas españoles. 

OC: Cuán oportuno o no es para un coleccionista la circunstancia del mercado de arte en Cuba, donde por lo general las obras se adquieren directamente en los Estudios de los artistas, sin la mediación de una galería o una Feria. 

LM: La forma en la cual los coleccionistas a través de la historia adquieren sus obras, es muy cambiante. Si nos vamos a la Holanda de Rembrandt, tanto él como sus coetáneos producían para un tipo de compradores que conocían personalmente, e incluso interactuaban con sus familias. El contexto del estado de su  legislación y de lo que hoy llamaríamos Galerías, poca influencia tenía en aquella forma de coleccionar.

 En el siglo XXI ciertamente es muy distinto. Yo personalmente no tengo opinión ni favorable ni desfavorable sobre ninguna de las prácticas que existen. A los coleccionistas nos toca adaptarnos sin pretender, que sería pretencioso, modificar las prácticas de un contexto, sobre todo cuando uno es extranjero. No podemos querer adquirir las obras como si estuviéramos en otro país, porque estás donde estás. Dicho eso, a mí me resulta enormemente grato la forma en que funciona esta dinámica aquí porque como expliqué uno de mis objetivos es conocer los artistas y los procesos de su obra. En ese sentido a mí me va muy bien.

OC: Ha devenido coleccionista sin intención, pero ya se reconoce como tal. Cuál considera ahora que es su mayor responsabilidad como coleccionista de arte cubano contemporáneo?

LM: Bajo ese término de responsabilidad considero que todo coleccionista tiene responsabilidades hacia la sociedad. Las obras no deben ser disfrutadas por él, sus familias y sus amistades únicamente. Es un patrimonio que de alguna manera debe ser compartido. Los artistas crean en un contexto histórico y social. Los que comparten ese contexto son los que mejor las entienden. Hay obras que colocadas en Madrid, en París o en otra ciudad, van a ser percibidas de una manera diferente a como lo hacen el público del propio país del artista. Van a entender algunas cosas, pero van a ser incapaces de entender otras. 

Por eso he hecho las exposiciones, y no descarto que alguna pueda llevarse a Miami, para que también los cubanos que viven ahí puedan conocer la colección

OC: Qué importancia tiene que la colección esté en Cuba, que permanezca en Cuba y que usted tenga ese interés por compartirla. 

LM: Para mí es como el agua que cae cuando llueve, es lo natural. Llevo casi 15 años en  este país, mi proyecto profesional está ligado a él, posiblemente mi proyecto vital sea Cuba. Aquí estoy yo, están las obras y están los artistas cubanos. No se me ocurre ningún otro lugar mejor para estar la colección que en Cuba.

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