Crónicas sin prejuicios

Crónicas sin prejuicios. Muestra personal de Alain de la Cruz

Por Onedys Calvo Noya. 16 de Julio de 2007

 

El paso devastador de la humanidad y sus consecuencias físicas y psicológicas es un tema recurrente en el arte contemporáneo. La exposición Crónicas sin prejuicios del pintor Alain de la Cruz., inaugurada el jueves 12, en la Casa Oswaldo Guayasamín del Centro Histórico de La Habana, nos presenta la visión de un artista cuyo discurso creativo gira en torno al drama humano.

 

Durante un mes podrá visitarse esta muestra en la Casa del Pintor de Iberoamérica, sita en la calle Obrapía entre Oficios y Mercaderes; institución patrimonial donde se honra y salvaguarda la memoria de Guayasamín, se exhiben sus objetos personales, obras originales donadas a la nación cubana y también se fomenta el conocimiento del quehacer de jóvenes creadores, cuyo trabajo refleja un contenido esencialmente de carácter humanista.

 

En Crónicas sin prejuicios el hombre no aparece explícitamente, pero su presencia se hace inmanente en la recreación de sus efectos o sus actos. El novel artista para desarrollar el tema ha escogido el gran formato para «desde la economía de recursos cromáticos e iconográficos» verter gran expresividad. Básicamente utiliza la rueda como signo de la civilización, junto a otros elementos gestuales referentes a la urbanidad, que le permiten construir un discurso elocuente y sugestivo sobre conflictos actuales, algunos ya históricos y, en general, casi todos muy existenciales. Como la rueda, la vida, a veces, se dibuja cual ciclo que gira y se repite sobre un mismo punto.

 

Este artista no ha optado por un lenguaje académico ni por una estética complaciente, sin embargo sus obras se hacen seductoras por lo sugerente de sus composiciones y el vigor de sus trazos sueltos y dramáticos. Cada pieza suya representa un estado anímico o una actitud; esta postura lo vincula con los presupuestos del abstraccionismo, especialmente con los conceptos del artista Vasili Kandisky, quien en el libro De lo espiritual en el arte, defendía la libertad que deben poseer los artistas para expresar sus emociones, y la necesidad de comunicarlas a través de sus obras. Desde esta perspectiva se prefigura su trabajo como un puente entre la abstracción y una figuración que, aun alejada del naturalismo, posee la capacidad de contar historias. Con esta segunda exposición personal Alain de la Cruz se nos revela como un hacedor de crónicas sin prejuicios.

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